Saturday, September 30, 2023

Shangó, divinidad del fuego VI

 




Shangó, divinidad del fuego VI



LA PIEDRA


Al rayo se le asocia la creencia de que es portador de una piedra. Contrariamente a lo que se pueda creer, la litolatría o adoración de las piedras, es una costumbre universal, ligada a las más antiguas religiones que hoy se conocen, presentes también en los cultos de nuestros aborígenes, así como en los que llegaron como esclavos a nuestras tierras desde África. Pero lo que se adora no es la piedra en sí, sino el espíritu o la energía que mora en ella, bien sea porque ha caído del espacio, lo que le confiere un carácter sagrado, o porque se ha preparado mediante un ritual para atraer las energías de determinada deidad hacia ella. Impedido de diferenciar la caída de un aerolito de la de un rayo, el hombre primitivo atribuía a ambos la cualidad de arrojar una piedra sobre la tierra. Este es, quizás, el origen de la adoración de las piedras.


El jeroglífico egipcio nuter (dios), tiene la forma de un hacha bipenne o de dos cabezas. La palabra betilo con la que se identificaba a las llamadas «piedras de rayo» (hachas del neolítico), proviene de beth que para los hebreos significaba casa del dios.




Cuenta la historia bíblica de Jacob: «Tomó como almohada una de las piedras que había en el lugar y se acostó a dormir. Allí tuvo un sueño, en el que veía una escalera que estaba pegada en la tierra y llegaba hasta el cielo, por la cual los ángeles de Dios subían y bajaban». Génesis (18:11 y 12). Jacob llamó Bethel a aquel lugar que antes se había llamado Luza. Más tarde hubo allí una escuela de profetas.


Hoy se llama Betin. Bethel era también el nombre que los hebreos daban al ara de los sacrificios que, por supuesto, era también una piedra. Entre las propiedades atribuidas a los betilos o piedras de rayo, figuraban las de producir agradables sueños, ganar batallas y pleitos, afrontar el mar sin peligro de naufragio y protegerse contra los rayos y enfermedades. También en árabe Buit Allah significa la casa de dios y se utiliza para designar o identificar la piedra negra que está en La Kaava de La Meca.


Cuenta la historia que Mahoma quiso acabar con todo tipo de fetichismo, pero la tradición de adorar a esta piedra estaba tan arraigada en el ámbito popular que, finalmente, tuvo que aceptarla como símbolo de la alianza entre Dios y los hombres. Muchas son las historias que se tejen alrededor de esta piedra a la que también se le llama «la mano derecha de Dios» y «el pie de Abraham».


A semejanza de los hebreos, los árabes creen que sobre ella, Aggar, cuando huía por el desierto, durmió con su hijo Ismael. Existen en Amrit restos de un santuario fenicio en el que se supone se alojaba una piedra sagrada. La disposición de este lugar ha sido comparada, por su similitud, con la de La Kaava en La Meca. En las islas de Malta y Gozza, en el Mar Mediterráneo, se han encontrado otros templos fenicios, en los que se han localizado piedras que eran centro de la adoración y a las que se les hacían sacrificios de animales.


 Eje de los mitos mediterráneos fue la diosa griega Kibele, más tarde convertida en la Cibeles romana. La Cibeles fue una muy famosa piedra negra de Pessinonte que finalmente fue trasladada a Roma hacia el 205 a.n.e., como augurio de un triunfo en la Segunda Guerra Púnica, en la que, finalmente, los romanos destruyeron la ciudad de Cartago. Esta piedra de pequeñas dimensiones y forma irregular con ángulos salientes representaba la cara de la diosa.34 Se creía en la antigua Grecia, que en las nubes durante las tempestades se formaban piedras. Las hachas de piedra en griego también se llaman keraunía (que son lanzadas por el rayo).


 Esta creencia se conserva hoy día en diversas comunidades agrarias de disímiles latitudes geográficas. Según el historiador y geógrafo griego Pausania, fueron piedras los más antiguos dioses griegos. Al igual que el Noé hebreo y el Gilgames babilónico, el griego Deucalión se salva del diluvio en una barca con su esposa Pirra, cuentan que al encallar la nave en el monte Parnaso, este consulta al oráculo sobre cómo repoblar la tierra, la respuesta fue que, con los ojos cerrados, ambos fueran arrojando tras de sí los restos de sus más antiguos antepasados.


Como el más remoto antepasado era Gea, la madre tierra, Deucalión y Pirra comenzaron a tirar hacia atrás las piedras que encontraron a su paso; las de él se transformaron en hombres y las de ellas en mujeres. Esta leyenda reafirmaba la creencia griega de que los hombres descendían de las piedras.35 El simbolismo de la doble hacha o bipenne, se encuentra presente en todo el mundo mediterráneo desde los cementerios etruscos de Vetulonia en


Tarso, donde más tarde se identificó con el dios local Tarku, hasta Lidia en Caria y en Creta. El nombre cario de la bipenne es labrus. Esta raíz se conserva en la palabra «laberinto». En el palacio santuario de Cnosos el hacha de dos hojas se asocia al culto del Minotauro, numen cretense con figura de toro y señor del rayo... Junto a la estatua de Hércules en Grecia, se adoraban treinta piedras.


En el templo de Hércules de Hiatea, en Beosia se adoraba una piedra negra. Tanto en la antigüedad griega como en la romana las piedras eran tomadas por dioses como Zeus Milikius o Apolo de Ambrosia o por diosas como Astarté de Pafos, la de Golgos, la Elia Capitolina, la Tanith de Cartago y la misma Afrodita de indiscutible origen fenicio. Cuando Servio Suplicio Galva (siglo iii a.n.e) encontró siete hachas de piedra después de la caída de un rayo, no tuvo dudas de que sería el próximo emperador de Roma. Los druidas, sacerdotes del pueblo galo, adoraban las piedras, creían que eran juguetes de los dioses.


Los menhires, grandes monumentos del neolítico que aún encontramos en muchos países de Europa, tenían una función mágico-religiosa, ligada posiblemente a ritos fálicos o al culto a los antepasados. Tanta fue la veneración que se les tuvo a estas inmensas piedras durante la Edad Media, que en el año 658 d.n.e., en el Concilio de Nantes, la Iglesia ordenó que fueran enterradas a gran profundidad y sobre ellas se edificaran iglesias.


En los «Evangelios» del Nuevo Testamento se cuenta que Simón el Caduceo que pertenecía a la secta de los sicarios, identificados así por la sica o pequeña espada que usaban en reyertas contra los invasores romanos, cambió su nombre por el de Kefa (Pedro o piedra) y que Cristo le dijo: «Tú eres piedra y sobre esta piedra fundaré mi iglesia», es esta otra alusión a la piedra como objeto ancestral de culto. Agglestion, piedra de la península de Purbeck (Inglaterra) era reverenciada por los antiguos británicos. De igual manera se le rendía culto a Idafe (roca alta) de Las Palmas, en las Islas Canarias. James G. Frazer en La rama dorada hace referencia a múltiples ritos de adoración de las piedras en las sociedades tribales del Pacífico.


En las islas Key cuando los hombres marchan a la guerra, las mujeres hacen ofrendas al Sol y a la Luna con cestas llenas de piedras untadas con aceites, e imploran que las balas resbalen sobre sus parientes como la lluvia resbala por las piedras. En algunas partes de la Melanesia se cree que las piedras que se asemejan a determinados frutos, tienen la virtud de hacer abundante la cosecha si se entierran al pie del árbol escogido. También se cree que una piedra similar a una moneda puede atraer el dinero y que a una piedra grande con varias en derredor, como si se tratase de un animal parido, se debe brindar dinero para que haya buena cría. El mismo Frazer nos dice que:


«Los melanesios ben el maravilloso poder no a la piedra misma, sino al espíritu que mora en ella».37 Para los aborígenes cubanos, la piedra de rayo tenía una especial significación, como la tiene aún para sus descendientes. Como nos dice Panchito Ramírez Rojas, un genuino heredero de las tradiciones taínas, quien expresa: Otra cosa que se hace aquí, se respeta la piedra de rayo. Yo en mi templo tengo una y la cargo también en el bolsillo (...), pero bueno, eso de más allá, provino de la naturaleza y yo la tengo como una ofrenda, como un platillo, y se la dedico al templo mío ahí, porque una piedra de rayo, vaya, proviene de la atmósfera y entiendo que de la atmósfera proviene también el agua...


Es una piedrecita negra así, larguita que donde cae un rayo, después, al poco tiempo, uno va y ve esa piedrecita porque sale, y uno la recoge. Una piedra de rayo tú la coges y le amarras hilo, un hilo de coser te sirve, y la puedes tirar en medio de un fogón que no se le quema el hilo... Eso se utiliza para atraer la lluvia y para otras cosas. Cuando uno se siente enfermo, yo le paso esa piedra a la gente y esa piedra transmite fuerza... Dicen que la piedra esa, dicen los viejos de antes, que esa piedra sale cada siete años, buscando un rayo, un trueno, cae, una piedrecita entra ahí y después sale pa’arriba...


 En su libro Cimarrón, el cubano Miguel Barnet recoge la siguiente narración: «Los congos cuando caía un rayo, se fijaban bien en el lugar, pasados siete años iban, escarbaban un poquito y sacaban una piedra lisa para la cazuela».39 Entiéndase que se refiere al recipiente mágico que usaban para sus prácticas religiosas. También en la Santería o Regla de Osha los santos u orishas se asientan en piedras con determinadas características y virtudes, para Shangó es imprescindible contar con una piedra de rayo.


«Lo que sucede —nos cuenta un Oní Shangó de más de ochenta años de edad— es que las raíces de la palma atraen las piedras y las enredan. Cuando cae un rayo, la corriente pasa por las piedras y algunas de ellas se convierten en un tipo de piedra que siempre está fría. El rayo también hunde las piedras en la tierra por lo que hay que esperar, a veces años para que salgan otra vez a la superficie». Cuando Shangó utiliza el rayo y el trueno se le conoce como Shangó de Ima.



Shangó, divinidad del fuego V

 




EL RAYO

El rayo produce una luminosidad, el relámpago, y un sonido, el trueno. Por sus efectos cegadores y por las mortíferas y destructivas consecuencias que puede entrañar, es natural que los humanos se sientan indefensos ante este fenómeno, no obstante la existencia del pa ra rra yos que in ventara Benjamín Franklin.


La parte sólida de nuestro planeta:  los continentes, islas, gla ciares, mares y océanos que lo integran y por otra parte la atmósfera, forman un gran condensador eléctri co. Cuan do las nubes al can zan exten sio nes ver ti ca les conside rables, suelen acumular grandes cargas eléctricas.


Estas acumulaciones pueden ser cargas positivas o negativas. Cuando chocan nubes de campos eléctricos distintos se produce una descarga que es la que conocemos como rayo. No todos los rayos caen hacia la tierra, en oportunidades suben desde la base hacia la parte superior de las nubes que los producen. Sus formas suelen ser diferentes, los hay sinuosos, arborescentes y esféricos. Hasta hace unos años la ciencia conocía muy poco sobre la electricidad atmosférica, la que hoy se estudia con la ayuda de los satélites artificiales, pero aún hay fenómenos que se desconocen como el de los llamados «rayos secos» que estallan en días soleados.


Al sentirse sobrecogido por la descarga eléctrica, desde tiempos muy remotos, el hombre vio en el rayo una manifestación de lo sobrenatural; una inmensa nómina a lo largo de la historia forman aquellas divinidades a quienes se les atribuyó el poder del rayo, aunque no siempre coincidió con que fueran dioses del fuego. Quizá el caso más connotado fue el de Zeus, llamado Júpiter por los romanos, se suponía que vivía con las demás deidades en la cumbre del Monte Olimpo, donde tenía su trono de oro y marfil. Había nacido en Creta y era hijo de Cronos (Saturno) y Rhea. Su madre lo salvó de ser devorado por el padre a quien más tarde él destronó.


La palabra Júpiter es una contracción de Jovis Pater, y se puede traducir literalmente como padre del cielo brillante. En sus distintas manifestaciones era el protector de los ejércitos, el que otorgaba la victoria, guardián de la ley y otras muchas atribuciones. Este dios de los dioses, tanto para los griegos como para los romanos, recibió múltiples nombres en distintos pueblos: Zeu, Zan, Den, Dis, Zas, Jove.


 Fue adorado como dios supremo en Egipto, Etiopía, Libia, Persia y Creta. El Jehová hebreo derivó su nombre de él. Los griegos crearon los juegos olímpicos en su honor. Muchos siglos antes de que surgiera la civilización griega, en China se adoraba a Lui Chin, dios del rayo y del trueno al que se le representaba con pico de águila, alas y llevaba en una de sus manos un rayo y en la otra una varilla con la que golpeaba a los tambores del trueno. Otro famoso dueño del rayo fue Thor, de los escandinavos, dios de la tempestad y el trueno quien montaba un carro guiado por dos carneros, de su nombre se deriva el día jueves en inglés, Thursday.


Un rayo anuncia el nacimiento del protagonista de la epopeya Soundjata Keita de los mandingas. Soundjata llega a convertirse en el rey fundador del Imperio.30 El rayo es unos de los atributos de Shangó, su arma preferida, como lo demuestra la siguiente historia: Eleguá se había disgustado con Shangó, su hermano, que había recibido del mismo Olofin el poder del rayo y el fuego. Como sabía que era muy difícil de vencer estuvo pensando qué hacer para humillarlo. Al fin se le ocurrió una idea: iría a ver a Osain, el brujo del monte, para que este le indicara los encantamientos con que entorpecería la suerte de Shangó.


Ya en la casa de Osain, ambos se entregaron a las más oscuras prácticas para propiciar la desventura del dueño del rayo. La vida le comenzó a ser difícil a Shangó. No lo invitaban a las fiestas, las mujeres huían de él y hasta le faltaba el dinero. Todo le iba tan mal que fue a registrarse a casa de Orula. El adivino le dijo por qué su suerte le estaba fallando. Shangó, enfurecido, se encaramó en la palma desde donde divisó la casa de Osain y comenzó a arrojarle sus mortales rayos. El primer rayo quemó la casa del brujo y este, aterrado, quiso llegar hasta la ceiba donde escondía el güiro con sus yerbas mágicas. El segundo rayo le arrancó el brazo. Elegguá, que observaba todo lo que sucedía, cuando Osain había perdido además del brazo, una pierna, un ojo y una oreja, le pidió a Oggún que se convirtiera en pararrayos, pero todo fue inútil: ya el brujo era una ruina.


Entonces no le quedó más remedio que salir de su escondite y gritar dirigiéndose a Shangó: —Kawó, kabie sile, señor, aquí no ha pasado nada. Viéndolo, el Orisha se aplacó y fue hasta donde ellos estaban para pactar la paz, con el requisito indispensable de que, desde ese momento, Osain trabajara solo para él.


En la Santería cubana se relaciona al estornudo con el rayo, por la rapidez y la fuerza con que se realiza. Si en un grupo de santeros alguien estornuda repentinamente, esto se toma por una afirmación de que lo que se está hablando es cierto. Esta afirmación la está haciendo el mismo Shangó. La siquitrilla o hueso de la pechuga de un gallo, se tiene en Cuba como un emblema del rayo. Por esta razón, en oportunidades, los devotos de Santa Bárbara a la manera afrocubana, usan una pequeña siquitrilla de oro como dije en sus cadenas, pulseras y otras joyas. Otros suelen lucir una sortija de oro, plata, o algún otro metal, en forma zigzagueante, a la que también llaman siquitrilla. En realidad estos atributos son en su diseño una forma idealizada del rayo y del hacha bipenne, de la cual se trata en otros capítulos de este libro.


También a Shangó se le atribuye el trueno asociado al rayo. Olofín llamó a Elegguá, Oggún y Shangó, y les dijo que al que le trajera un ratón le concedería una gracia. Elegguá salió como siempre el primero y encontró un ratón, se lo metió en la boca y se lo comió. Oggún, que había salido después, hizo otro tanto.


Shangó que salió último, pudo a duras penas cazar un ratón y para que no desconfiaran de él, se lo metió en la boca. De regreso a casa de Olofin, Shangó no habló ni una palabra y cuando Olofin preguntó dónde estaba el ratón que les había pedido, Shangó abrió la boca y salió el animal vivo. Por lo que Olofin sentenció: —Desde hoy, el único que puede gritar en el cielo es Shangó.


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Friday, September 29, 2023

Shangó, divinidad del fuego IV

 






Shangó, divinidad del fuego IV

Veamos a con tinua ción cómo la tradición oral reafir ma estas ca racte rís ticas a ve ces con tra dicto rias de Shan gó, co mo personificación del fuego. Bonito y fornido, es también glotón y, por tanto, barrigón:




El guerrero Shangó, si buen amante, también era un gastrónomo impenitente y gustaba de los buenos manjares; su plato favorito era el amalá,18 el que se hacía servir con abundancia y esplendidez; en virtud de esto dijo a su mujer que cuidara de su cocina como de sus propias virtudes. Oba prometió y cumplió

Al poco rato de su matrimonio, Shangó tuvo que salir a guerrear. Adornó su pecho con su guerrera púrpura que remataba en una faja amarilla, de la cual pendía su descomunal espada de firme acero, y montando su potro blanco, de fina raza, echó a andar en busca de los laureles del triunfo. Detrás lo seguía Oba, con dos sacos de nes a la espalda, humildemente a pie, lo que hacía crecer la autoridad del marido. (...)

Shangó regresa ante su mujer y le reclama impacientemente la comida. —Oba, hoy he tenido una jornada laboriosa; dame comida abundante. La mujer lo com pla ce es plén di da men te; pe ro cuan do Shan gó termina la requiere: —Mujer, no he quedado satisfecho; tráeme más amalá. Oba va y le trae más. Shangó queda complacido y se acuesta a dormir hasta el próximo día. Por la mañana se levanta y toma una espada flamante y va a medir su arma de nuevo. (...)

Diez días dura la ruda lucha entre los dos contrincantes más afamados de las gestas guerreras, y la victoria caprichosamente se ha posado unas veces en la testa de Ogún, otras en la de Shangó de Ima, y estos son diez días que paulatinamente han ido mermando las provisiones de Oba. Al llegar este último, la mujer, tendida en el suelo, llora su situación precaria, pues ha recorrido todo el monte sin poder hallar la carne del carnero que ha de servir de principal ingrediente al amalá.

Pero más puede en Oba la voluntad de cumplir sus obligaciones que el gesto vencido del llanto y pensando en que su esposo ha de llegar de un momento a otro, toma un cuchillo, corta sus dos orejas y las añade a la harina que al hervir hace burbujas explosivas. Luego, la mujer se introduce en su habitación, repentinamente convencida de que ha dejado de ser bella, y llora con la cabeza oculta en el hueco de sus muslos. Al poco rato entra su marido, limpiando jactanciosamente su espada salpicada de sangre y por su trato se ve que ha llevado la mejor parte en la contienda.

Mujer, tráeme el amalá y ven a compartir los laureles de tu esposo vencedor —dice. Mas Oba no responde. Shangó reitera la llamada: —Oba, ven a mi presencia. De nuevo el silencio por respuesta y el marido varía de tono: —¡Mujer holgazana, ven a atender a tu marido!

El esposo se impacienta y entra en la habitación hallándola tendida en el suelo, ocultando su rostro con ambas manos. Shangó la tira del pelo violentamente: —¡Oba!... Al percibir su cabeza desorejada, retrocedió unos pasos, llenándose de espanto y al cabo termina: —¡Ah, mujer, sin orejas no te quiero! Shangó, convirtiendo su triunfo en desencanto, se internó en el bosque.

 Osado y valiente, le teme, sin embargo, a Ikú, la muerte, ante la cual corre despavorido. Celosa Oyá de la preponderancia que tiene Shangó entre las mujeres y queriéndolo tener para sus goces exclusivos, cierto día, después de entretenerlo un rato con el regalo de su cuerpo frágil aunque maduro, lo deja dormitando en la estera y va presurosa a entrevistarse con la muerte. —Ikú —le dice—, has de rondar mi casa. —Con tal de que me alimentes bien —responde la muerte. —Dentro está Shangó; es un buen manjar para ti. La Ikú accede y se planta en la puerta del ilé. Al poco tiempo Shangó se dispone a salir, y tan pronto como llega a la puerta escucha el agudo silbido de la muerte.

—¡Fuiiiii!

Amedrentado el guerrero vuelve hacia adentro, con los ojos desorbitados y sudando profusamente, con una tembladera en las piernas que apenas si lo deja mantenerse en pie. Y no ha de salir más, porque siempre se topará con la fría mirada de la muerte, removiendo su cola larga y enroscada.20 Poderoso y rico, también es pobre en ocasiones. Olofin había citado a todos sus hijos, los orishas, para que concurrieran a su palacio con la finalidad de comunicarles los augurios para el próximo año\+

Uno a uno fueron llegando engalanados con finas ropas de seda y cabalgando briosos corceles, el último en llegar fue Shangó que por aquel entonces todos llamaban Obara. Las ropas de Shangó desentonaban con las del resto de sus hermanos, estaban algo deterioradas por el uso, por lo que su figura no se avenía con las del resto de los presentes y para colmo había hecho el largo camino hacia la montaña a pie, pues no tenía siquiera un caballo para llegar hasta allí.

Todos comentaban sobre la precaria situación del Señor del Trueno y no faltaba quienes reían a sus espaldas. Shangó era la comidilla de toda la familia. Olofin comenzó a hablar y predijo que aquel sería un año de grandes dificultades, sequía y pobreza en general, por ello había decidido hacerle un regalo a cada uno de los presentes. Cuando llegó la hora de la partida a cada uno le fue entregada una calabaza.

A nadie se le ocurrió protestar delante de Olofin, pero una vez fuera del palacio, comenzaron a despotricar contra el Padre. «Ya está tan viejo que no sabe lo que hace». «Creerá que con una calabaza se puede vivir un año entero». «Una vez más ha hecho el ridículo», comentaban entre ellos, mientras dejaban caer los frutos que con tanto amor les había regalado Olofin. Obara que caminaba a la zaga de todos ellos, iba recogiendo las calabazas en un saco pues en su vivienda la comida estaba escasa. Al día siguiente, muy temprano, su mujer le preguntó: «¿Qué hacemos hoy de comida?», a lo que él respondió: «Ayer traje unas calabazas que me encontré en el camino hacia acá».

La mujer se dispuso a cortarlas y cuál no sería el asombro de ambos al comprobar que las calabazas estaban llenas de dinero. Corrió el año y Olofin volvió a citar a todos sus hijos. En esta oportunidad ya no venían tan bien vestidos, algunos hasta habían vendido sus caballos. Obara fue el último en llegar montado en un soberbio corcel blanco, vestido con sus ropas rojas de seda y luciendo joyas de oro. Nadie se explicaba cómo era que le había ido tan bien en un año tan calamitoso.

 Cuando Olofin apareció lo primero que preguntó a sus hijos fue qué habían hecho con el regalo que él les entregara.

«Bueno, papá, es que pesaban mucho y las botamos», dijo uno de ellos.

«Y tú, Obara, ¿qué hiciste?» Preguntó el supremo Rey.

«Yo sí como calabaza», respondió Shangó.

«En lo sucesivo —sentenció fin— siempre que te encuentres pobre, yo acudiré en tu ayuda».

 Cuando a Shangó se le llama Obara, se está haciendo referencia a uno de los signos del oráculo de Ifá muy utilizado por los yorubas. Esta figura oracular es semejante a una lengua de fuego, aunque también se le ha comparado con una pirámide y con la punta de una flecha. Obara —dicen algunos— es una piedra de rayo. Como Obara, Shangó vence a Ikú. Enterado Ikú, de que Obara distribuía la felicidad, la prosperidad y la salud por toda la Tierra, enfureció de tal manera que de inmediato comenzó a elaborar un plan para destruirlo.

 El Rey de la Muerte se fingió enfermo y encargó a sus ayudantes que buscaran a los hijos de Obara y los retaran a que, como adivinos que eran, descubrieran cómo podían curarlo. Claro que como Ikú fingía con su disfraz de enfermo, a los hijos de Obara les fue imposible adivinar cuál era su padecimiento, por lo que, uno a uno, fueron hechos prisioneros. Obara que tenía fama de buen padre, visitaba a sus hijos con frecuencia, pero desde hacía unos días, no podía encontrar a ninguno.

Así averiguando, se enteró del destino que habían corrido sus hijos. De inmediato, tomó los instrumentos de adivinación, y como resultado obtuvo que al que le estaban tendiendo una trampa era a él. Ni corto ni perezoso buscó a Eleguá para que espiara todo lo que ocurría en casa de su temible enemigo. Eleguá le pidió una escalera, un chivito y un pollo por tan delicado trabajo, a lo que Obara cedió gustoso. Por eso, cuando Obara apareció en casa del Rey de la Muerte, sabía lo que le esperaba. Ikú quiso envenenarlo, pero todo fue en vano. Obara se hacía el que tomaba la bebida que le brindaban y discretamente la botaba. Le dijo a Ikú que si lo curaba tenía que entregarle dos sacos de dinero.

Luego le indicó que se diera un baño con unas hierbas que él había traído. Ikú que pensaba seguir engañando a Obara, subió a su habitación, se quitó el disfraz y se acostó a dormir. Eleguá, que esperaba pacientemente en su escondite a que el impostor se quedara dormido, tomó la escalera que le entregara Obara y subió por ella hasta la ventana del cuarto donde dormía Ikú. Una vez adentro le robó el traje de la enfermedad con el que había engañado a los adivinos.

Por la mañana, Obara tocó varias veces en la puerta de la habitación de su enemigo, este, confundido, no sabía qué hacer, ya que su disfraz no aparecía por ninguna parte. Cuando al fin, vencido, el Rey de la Muerte decidió salir de su habitación, no solo tuvo que pagarle los dos sacos de dinero a Obara, sino que también debió liberar a los prisioneros. Luego Obara le entregó un saco a Eleguá. El fuego descontrolado solo deja a su paso muerte y destrucción, de ahí surge la tación poética que convierte al efecto en causa (metonimia). Así se llega a afirmar que la muerte persigue al fuego.

 Es por ello que en algunas leyendas, Shangó huye delante de Ikú. Por otra parte, el fuego es utilizado, desde tiempos inmemoriales contra la mortandad causada por las epidemias. Debe ser este el origen de las narraciones en las que el fuego vence a la muerte. De estos dos hechos interpretados mitopoéticamente, nace la dicotomía del fuego como valiente o cobarde. Leal y cumplidor puede llegar a tramposo y, a veces, hasta mentiroso. Machista que una vez tuvo que disfrazarse de mujer para salvar la vida. La hora avanza lentamente y muerde con interminables minutos al pobre guerrero Shangó, que como una inmunda alimaña está tendido en la tierra sin gesto y sin coraje.

 En tal situación se le presenta Oyá, la dueña del cementerio. Oyá le dice de este modo: —¿Qué haces, Shangó, en actitud tan impropia para un guerreador? —Nada, omordé; el potro se ha escapado con mi coraje a cuestas. Ahora no podré hacerle frente a Ogún. —Te prestaré mis trenzas y mi túnica. Así volverá el valor a tu cuerpo —le propone Oyá. —Acepto; si regreso te pagaré con creces. Y Shangó, adornando su cabeza con las trenzas, púsose el blanco sayal encima de su indumentaria con espada, y tomó el camino de la ceiba.

Si bien su valor volvió a la normalidad, no menos decreció con gestos de varón; y al aproximarse a la ceiba donde esperaba impaciente su enemigo, recogió su falda con sutil elegancia y pasó adelante como una amanerada y frágil mujer. Ogún, inclinando la cabeza, lo saluda cortésmente como si se tratara de Oyá...23 Severo, exigente, austero por una parte y por otra parrandero, gastador y embustero. Corrían tiempos difíciles para Shangó. Las cosas no marchaban como él deseaba y le faltaba el dinero, lo que lo ponía fuera de sí. —Yemayá —le dijo a su omordé—, ¿y si le robamos unos ñames a Ogún? —¿Tú estás loco?¿No sabes que Ogún se pondría furioso?

No obstante, Shangó ideó un plan. Fue con Yemayá al bosque donde Ogún tenía su siembra de ñames voladores, encaramó a la mujer sobre los hombros y ella tomaba las semillas y las guardaba en su alforja. Cuando terminaron, Shangó salió del monte caminando hacia atrás y se tomó el cuidado de pisar en los mismos lugares en que lo había hecho para entrar. Ogún, que vio las huellas, no se pudo explicar quién había ido a buscarlo y por qué no aparecía por ninguna parte. Como no había indicios que mostraran que había salido de allí, se quedó muy confundido.

Tiempo después, pasó por el mercado y vio a Yemayá vendiendo ñames. —¿Esos ñames no serán míos? —le preguntó. —Ogún —le contestó Yemayá— tú sabes que yo no entro en el bosque a buscar nada. El dueño de la fragua fue a donde estaba Olofin quien hizo compadecer a Yemayá y Shangó.

«Juro que mis pies nunca han pisado las siembras de Ogún», dijo Yemayá y añadió Shangó «Juro que mis manos nunca han tocado los ñames de Ogún». Como Supremo Hacedor, Olofin sabía que no mentían, por lo que se viró hacia Ogún y le sentenció:

«To ibán eshu», el dueño del bosque había perdido la partida por la astucia de su hermano quien le había dado las semillas a Oricha Oko para hacer una cosecha.24 Padre mimoso puede llegar a ser terrible, si sus hijos lo desobedecen. Osogbo no quiso darle un abó25 a Shangó para que mejorara su suerte. Shangó, cansado de la desobediencia de este, le lanzó un rayo y le quemó la casa. La suerte de Osogbo cada día era peor. Vivía por los parques y no tenía qué comer.

Un día se encontró con Orula que le dijo: «Ve por casa a verme». Orula le hizo un registro con su tablero a Osogbo y le mandó que hiciera rogación con un akukó26 para


Eleguá, cuatro eyelé fun fun27 y lo que había podido rescatar del incendio. Osogbo lo hizo todo, y pudo aplacar la ira de Shangó.28 En fin, Shangó es el fuego, el rayo, el trueno y todo lo demás, son sus atributos, poderes que le fueron entregados: A las ramificaciones por las que el fuego se extiende se les suele llamar «lenguas».


La lengua como símbolo está relacionada con Shangó. Entre las historias que se le atribuyen al Orisha se incluye la de la lengua como el mejor plato del mundo y también como el peor plato del mundo, que conocemos a través de Esopo, y que es a la vez un patakín muy divulgado por la oralidad de tradición yoruba en Cuba. El fuego se asocia con el rojo, el color del amor, la virilidad, el poder, el peligro, la libertad, la sangre y también las guerras y las revoluciones.


Figura entre los colores cálidos y es el color de la pasión y de la vida. Con el rojo se han identificado en nuestros días los hechos sangrientos, por ejemplo, la crónica roja; a los lugares peligrosos se les dice zonas rojas, a los momentos de tensión se les suele calificar que están «al rojo vivo».

Durante la Edad Media se desarrolló el arte o «ciencia» de la heráldica, que establecía las leyes que determinaban cómo debían ser los escudos que distinguían a los nobles. Para que los colores no llevaran los mismos nombres que utilizaba el «vulgo», las clases dominantes idearon nuevos nombres para designar a los utilizados por esta singular «ciencia». Así, al color azul se le dio el nombre de azur, al negro sable, al verde sinople, al morado púrpura y al rojo gules. Este último se asociaba con el planeta Marte, el fuego, el día martes, los meses de marzo y octubre, el cobre, el cedro, el clavel y el pelícano.


Cuando en un libro o tratado de heráldica era imposible reproducir este color, entonces se le representaba con líneas perpendiculares. El noble o caballero que tuviera el rojo en su blasón, estaba distinguido por un símbolo que señalaba su valor, atrevimiento, e intrepidez, pero también señalaba su obligación de socorrer a los injustamente oprimidos.29 En un principio Shangó utilizó un collar todo de cuentas rojas, pero su madre Obatalá Yemú para aplacar el carácter del Orisha, le puso una cuenta blanca por cada una roja.


El blanco es la unidad de todos los colores de la luz. Simboliza la pureza, la castidad y la sabiduría. Para los yorubas, Obatalá es el designado por el Dios supremo Oloddumare, Olorun, Olofin, para gobernar las cabezas de los hombres, su color es el blanco. Los que en Roma se postulaban para puestos públicos se vestían de blanco, de esta manera demostraban su candidez, su pureza; de la palabra latina candidus se deriva candidato en español.


En el Evangelio de San Marcos se dice: «Jesús se fue a un cerro alto llevándose solamente a Pedro, a Santiago y a Juan. Allí, delante de ellos, cambió la apariencia de Jesús. Su ropa se volvió brillante y más blanca de lo que nadie podría dejarla por mucho que la lavara». Marcos (9: 2, 3 y 4). El blanco está asociado con lo más alto, con lo divino, de donde emana la sabiduría capaz de atemperar la pasión que se le atribuye al rojo. Cuando Obatalá pone cuentas blancas al collar rojo de Shangó, no solo aplaca su fuerza desmedida, sino, además, le confiere parte de su sabiduría.

Continua tomo V

Shangó, divinidad del fuego IIl





EL FUEGO


El fuego es el elemento más activo de la naturaleza. Su conservación, uso y posterior obtención por medio de la fricción, fijó un paso importantísimo en la historia de nuestro planeta. Sin la utilización del fuego hubiera sido imposible la evolución de la raza humana. Cuando en la actualidad se dice que alguien ha pasado una «prueba de fuego» se quiere decir que ha atravesado por grandes dificultades que lo califican o lo hacen idóneo para futuras labores. Esta expresión tuvo su origen donde se adoraban y aún se adoran dioses ígneos. Las pruebas de fuego consisten en caminar descalzos sobre brazas ardientes o ingerir candela.


También con el término «bautizo de fuego» se denomina al primer combate o acción bélica en la que participa una tropa bisoña. Todas las civilizaciones en sus inicios concibieron al fuego como uno de los elementos básicos de la naturaleza, lo deificaron y le rindieron culto. Consecuentemente con el desarrollo de la producción, los primitivos dioses del fuego se convirtieron, en algunas oportunidades, en los dueños de las forjas y los metales. Es proverbial el respeto y hasta el miedo que en muchas sociedades primitivas se les tenía a aquellos que trabajaban los metales.


Con la aparición del hierro se reforzó el papel mágico-religioso de los que lo transformaban en armas para las guerras o en herramientas para otros artesanos. En la cultura yoruba no fue así, pues Shangó continuó siendo el orisha del fuego, mientras que su hermano Ogún fue el dueño de las forjas y los metales. De esta dicotomía entre ambos orishas se puede extraer el sentido de los mitopoemas en los que ambos se enfrentan, por distintas razones, en una lucha sin cuartel y que, en otros, hagan las paces. ]


Establecidos en la costa este del Mar Mediterráneo, los fenicios obtuvieron su independencia de Egipto 1 100 años a.n.e. Su nombre se deriva del púrpura, ya que fueron excelentes productores de tintes de este color. Eran grandes navegantes y conocidos como comerciantes en el Mundo Antiguo, su cultura influyó notablemente en todo el Mediterráneo y en las incursiones marítimas llegaron hasta las costas de la actual Inglaterra.


En el cuerpo de sus más antiguas creencias los fenicios tuvieron a Genos, hijo de Protógonos, el primer hombre, y Eón, el tiempo, como dueño del fuego, quien junto con su hermana Genea fue padre de Fhox, Pur y Plox (la llama, el fuego y la luz).


Al dios del fuego hindú Agni, se le representa con dos caras siete brazos y tres piernas, se le atribuye también la protección de la familia. Su esposa Hotra monta un carro tirado por un carnero que conduce Indra, el viento. El humo es su estandarte. Se cree que Agni ha nacido del aire y su más profundo origen está en el corazón humano. Es el intermediario de las ofrendas que se hacen a otros dioses. Se reverencia en el cielo como el sol; en la atmósfera como relámpago; en la Tierra, en el fuego del hogar y en la pira de los sacrificios.


Los egipcios veneraron a Ptah como dios del fuego, al que estaba dedicada la ciudad de Menfis y que también fuera adoptado por la de Tebas. En Ptah se reunían las cualidades de guerrero, orfebre y dueño del fuego. Fue este dios el que forjó las armas con las que Horus conquistó a Seth. Le estaba consagrado el escarabajo, animal sagrado que más tarde pasara a ser propiedad de Ra, el Sol. Los egipcios habían tomado esta divinidad de los escitas y más tarde los griegos la tomaron de ellos.


Los griegos creían que Prometeo había robado el fuego para entregarlo a los humanos, por lo cual Zeus lo hizo encadenar para que un águila le royera las vísceras eternamente. Este mito del robo del fuego se encuentra presente en otras muchas culturas. Pero, además, dentro de la cultura griega se le atribuyó el poder del fuego a Hefestos, que no es otro que el Ptah de los egipcios y el Vulcano de los romanos, al que también se le tuvo como dueño de las forjas. Vulcano, por haber nacido feo, contrahecho y negro fue expulsado del Olimpo por Júpiter, su padre, quien lo readmitiría más tarde. Como herrero y orfebre, confeccionó las armas de Aquiles de Peleo y de Eneas, el collar de Harmonía, la corona de Ariadna, el cetro de Agamenón y los rayos de Júpiter.


Para venerar el fuego doméstico los romanos le rendían culto a la diosa Vesta, a quien se le dedicaba la primera habitación de la casa, en la que ardía el fuego del hogar, de aquí se derivó en nuestra lengua la palabra vestíbulo. Su culto era custodiado en los templos por una orden sacerdotal, exclusivamente de mujeres, las vestales, quienes debían conservar su castidad hasta los treinta años de edad. Entonces podían decidir continuar en el sacerdocio o abandonarlo. Si faltaban al voto de castidad eran enterradas vivas. Los aztecas entregaban al dios del fuego Xiuhtecuhtli, víctimas humanas que habían embriagado previamente con una bebida ritual. Como principio activo, el fuego se asocia con la masculinidad. La sicología ha visto en él un símbolo sexual.14 No es de extrañar que por la gran movilidad de este elemento se le atribuya una relación con el origen de la vida. De hecho, algunas hipótesis de las ciencias contemporáneas sostienen que la vida se originó cuando un rayo hizo variar la naturaleza de los minerales que existían en el mar.


De lo que resultaría que la mitología yoruba que ubica a Yemayá, la madre de los peces, dueña de los océanos, como la madre de toda la humanidad no estaría lejos de la verdad. Portador de virtudes y defectos francamente opuestos, el fuego, dentro de las creencias judeo-cristianas es la tortura en el Infierno, el instrumento del Diablo. «Váyanse al fuego eterno preparado pa ra el diablo y sus ángeles...». Mateo (24:41) o


 «...es mejor que entres manco en la vida, y no que con las dos manos vayas a parar al infierno donde el fuego no se puede apagar». Marcos (9:43). Sin embargo, ha sido la forma también de manifestarse


de Jehová y del Espíritu Santo. «Moisés cuidaba de las ovejas de su suegro Jetro que era sacerdote de Madián y llegó hasta el monte de Dios que se llama Horeb (Sinaí). Allí el ángel del Señor se le apareció en una llama de fuego en medio de una zarza...» Éxodo (3:1-6). «...Y se les aparecieron lenguas como de fuego sobre cada uno de ellos. Y todos quedaron llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu hacía que hablaran». Los hechos (2:3 y 4).


El fuego se ha usado como una imagen de los sentimientos de odio y venganza, por su poder destructivo y su uso en la guerra, pero también de amor y pasión, comparado en esta ocasión con el calor que produce en los cuerpos la excitación sexual.15 Es cálido, doméstico, y a la vez capaz de destruir en sólo unos minutos todo lo que ha costado años y a veces siglos construir. Él no solo calienta y sirve para cocer los alimentos, también su luminosidad resultó útil al hombre para ver en las noches oscuras y espantar a las fieras. Su poder transformador o destructor se asocia metafóricamente con la digestión humana, de ahí que se le confiera fama de glotón. Cuando los atharavanes, sacerdotes persas del fuego, realizaban los sacrificios rituales, exclamaban: «Come y banquetea, Fuego señor de todo el Mundo». Por otra parte, el riesgo que entraña su mal manejo o el juego innecesario con él puede acarrear consecuencias fatales.


Un incendio puede extenderse o minimizarse, de ahí que las divinidades, en oportunidades, pueden aparecer como ricas y en otras como pobres. La presencia del fuego era indispensable en los festejos públicos. Las fiestas paganas por el solsticio de verano se transformaron en las fiestas de San Juan en las que se queman muñecos los 24 de junio. De la utilización del fuego en las fiestas populares nace su reputación de alegre, pero también se utiliza en muchas labores productivas, por lo que se dice que es trabajador y serio. Necesario en el hogar como padre solícito, puede, si se le desobedece o se juega con él, destruirlo todo, es esta la severidad que se le atribuye.16 Esta imagen ambivalente del fuego evoca directamente la personalidad contradictoria del orisha Shangó, sobre la que Teodoro Díaz Fabelo nos llamó la atención: Fue trabajador, mujeriego, pendenciero, buscabronca, desobediente, rumboso, mentiroso, formal, jugador, guerrero, adivino, curan dero, bonito, glotón, comecandela, provocador, osado, valiente, poderoso, paupérrimo, riquísimo, tramposo, malo, bueno, odiado por todos, amado por todos, andrajoso, pulcro, humilde; rey de Oyó y de todos los akumís o lucumís; rey de los ararás y de los congos o bantús; rey de África, de Cuba y del Mundo; subió al cielo y desde entonces es un dios que baja a la tierra.


continua tomo IV

Thursday, September 28, 2023

Ose Sango II

 




Hasta hace muy pocos años, solo era posible compilar estas historias por la tradición oral. Argeliers León le llamó «tradición oral escrita»9 por la existencia de libretas en las que los creyentes las anotaban. 


Gracias a la labor y el interés de muchos investigadores como don Fernando Ortiz, Lydia Cabrera, Rómulo Lachatañeré, Teodoro Díaz Fabelo, Rogelio Martínez Furé, Miguel Barnet, Rafael L. López Valdés, Jesús Guanche, Valentina Porras, Mirta Fernández, Arisel Arce, Lázara Menéndez, Natalia Bolívar, Ernesto Valdés Janet, y otros, hoy podemos contar con una bibliografía que nos permite revisar el cuerpo literario de la mitología yoruba de transmisión oral y profundizar en muchos de sus aspectos, hasta ahora poco divulgados.


 Es precisamente esa tradición oral, la que nos presenta al orisha Shangó, como la divinidad del fue go; dueño del rayo y del tambor; creador del asheré (maraca); adivino por excelencia; dueño del oshé (hacha bipenne); el que arroja piedras sobre la tierra, poseedor del odorún, pilón de madera que usa como trono; y, además, tradición que nos refiere las complicadas relaciones familiares, afectivas y amorosas que este orisha tiene con otras deidades del panteón yoruba. 


Hermano preferido de Dadá, quien lo cuidó cuando era pequeño. También hermano de Eleguá, dios del movimiento, quien abre y cierra los caminos. Hi jo de crian za de Yemayá, la soberana de los océanos. Hermano y esposo de Oshún, diosa de la feminidad y de Oba, quien sacrificó las orejas para saciar el apetito del dios del fuego. 


Padre de los orishas Beyis (mellizos). Hermano de Babalú Ayé, a quien curó, enseñó e hizo rey de Dahomey. Asociado con Oduduwa, orisha creador del género humano, pues este lo envió a la Tierra atado por la cintura con una cadena, para que con su fuego le diera forma inicial al planeta. Ahijado de Osain, quien le enseñó los secretos de las plantas y le entregó el ashé de echar fuego por la boca. Enemigo y a veces amigo de su hermano Ogún, a quien le arrebató su esposa Oyá. Según cuenta una leyenda, hijo ilegítimo de Obatalá Yemú y Agayú, dueño del volcán. 


Hermano menor de Orula, a quien le entregó los instrumentos de la adivinación para poder ir a fiestar. Poseedor del secreto de Osun, al que ayudó cuando fue castigado por quedarse dormido. Asociado con Ogue, que simboliza el comercio y la guía en la vida humana. Amigo de Orisha Oko, dios de la agricultura. Estas son algunas de las correlaciones de Shangó con el resto del panteón yoruba, al menos como se conservan en Cuba. 


Oyó tuvo su apogeo entre 1750 y 1789,10 pero debido a las incesantes guerras con sus vecinos y a intrigas palaciegas, en la última década del siglo xviii, comenzó su decadencia. En 1835 la ciudad tuvo que ser evacuada hacia el Sur, miles de sus habitantes fueron hechos prisioneros y vendidos como esclavos. Los fulanis convertidos al islamismo y dirigidos militarmente por Usmán Dan Folio invadieron su territorio. 


Cinco años después fueron expulsados del territorio yoruba, pero comenzaron distintas guerras civiles que se extendieron hasta 1893. Esta fue la causa de que en la primera mitad del siglo xix, se comenzara a registrar un aumento de esclavos de procedencia yoruba en La Habana. Entre 1850 y 1860 el 34,52 % de los esclavos en la ciudad eran de esa etnia. 


La llegada de esclavos africanos a América dio lugar a que se produjeran múltiples fenómenos de transculturación, como lo refiriera don Fernando Ortiz, entre ellos el que se ha calificado como «sincretismo religioso», que fue la forma con que los esclavos defendieron su identidad, disimulando sus dioses tras los santos católicos. El término sincretismo fue utilizado originalmente como una «conciliación mal hecha de doctrinas filosóficas totalmente disidentes entre sí»,11 su empleo ha dado lugar a múltiples polémicas y hoy día muchos investigadores prefieren no usarlo, aunque es un fenómeno que ha ocurrido a lo largo de toda la historia de la humanidad. 


La Santa Bárbara católica fue identificada con Shan gó, de bi do a que este, en una de sus historias, tuvo que tomar las ropas de Oyá para disfrazarse y poder escapar de sus perseguidores. Santa Bárbara se viste de blanco y rojo, al igual que al Orisha le están asociados el rayo y el trueno. La Santa lleva en una de sus manos una espada y Shangó un hacha bipenne, lo que les confiere carácter de guerreros; y en la otra mano, ella lleva una copa o Santísimo Sacramento del Altar, lugar donde se guardan las hostias consagradas; este objeto fue identificado por los yorubas como Oduduwa, creador de la raza humana, ya que ellos acostumbran a conservar todo lo relacionado con este orisha en un cofre de plata cerrado que se coloca en un lugar alto y al que se le guarda el mismo respeto que al Santísimo en las iglesias. 


En un mitopoema se narran las relaciones de Oduduwa y Shangó. La imagen de Santa Bárbara aparece con un castillo medieval de trasfondo, recordemos que Shangó fue alafín o dueño del castillo. Por todas estas razones, se estableció una identificación tan fuerte entre el Orisha y la Santa, que desde hace más de un siglo, en muchos ilé osha, casas de santo, se rinde culto a Santa Bárbara con oraciones católicas, se le ofrecen flores, y se le encienden velas rojas; aunque en otro lugar de la casa se venere a la forma africana al Shangó yoruba. 


La fiesta del Orisha se celebra el 4 de diciembre, día de Santa Bárbara en el santoral católico. Esta integración santo-orisha, se ha extendido por un sinnúmero de cultos populares de Cuba, el Caribe y toda América. Dentro del cuerpo de creencias de María Lionza, en Venezuela y Colombia, se le dice Shangó a Santa Bárbara, como también en el llamado Santerismo surgido con fuerza hace algunas décadas en muchas ciudades de los Estados Unidos, en el que la presencia latina y afronorteamericana es importante. 


La presencia del Orisha de Oyó en Cuba, en el momento histórico en que arribaban muchas etnias africanas, e incluso de otros continentes, fue motivo de múltiples identificaciones. Así Shangó fue, poco a poco, ocupando el lugar de otros dioses relacionados con el fuego, como Orunfé, Aira y del Hevioso de los dahomeyanos. También a Sam Fang Wong, ancestro chino divinizado, se le tuvo por Shangó entre los afrocubanos, debido a que en su imagen aparece montado a caballo, con una espada en la mano. 


En Cuba se le conoce popularmente como Sanfancón. Algo similar ha ocurrido en la Regla del Palo Monte, religión cubana de raíces bantúes, con varias ramas que van desde las más ortodoxas hasta las de más reciente aparición. En ellas, la deidad del fuego aparece bajo varios nombres: Nsasi Dima Motuto, Nkitan-Kitan, Siete Rayos, Pungun Nsasi, son algunas de esas denominaciones, sin embargo, los practicantes, a veces, no muestran enfado al llamar Shangó a cualquiera de esas divinidades. «A Siete Rayos, a quien se le atribuye la propiedad de dominar estas descargas eléctricas, se le sincretiza con Santa Bárbara, porque los creyentes establecieron previamente su semejanza con Changó...»


 Intentar una aproximación a los múltiples símbolos que se correlacionan con las deidades del fuego no es un propósito ocioso. El fuego es un símbolo reiterativo en toda la cultura universal, tanto en las letras, las artes plásticas, como en la música. Entenderlo es prepararse para una mejor aproximación a la cultura, lo que vale decir, a nosotros mismos.

Ose Sango I

 



Shangó, divinidad del fuego I

Una tradición copta, habla de dos reyes no identificados, de los cuales el segundo es el Shangó, Iakuta o Khevioso (según los dialectos).


Este príncipe, adorado en toda la Costa de los Esclavos (Guinea) bajo diversos nombres, como el dios del Rayo y la destrucción, era, según los relatos negros, un rey de Kush, de ahí el apelativo de Obba Kusó. Shangó,


Obba Kusó amaba con pasión la guerra, y la caza y sus conquistas lo llevaron hasta Dahomey.


Los reyes Biri (dios de las Tinieblas) y Aido- Khuedo (dios Arcoiris) fueron sus esclavos.


Lo cierto parece ser que el alafín después de una gran contrariedad, militar o política, desapareció misteriosamente por lo que se suscitó una apasionada discordia entre los que decían Shangó só (Shangó se murió) y los seguidores del rey, jefes militares y religiosos que afirmaban Shangó ko só (Shangó no se murió).


Al parecer esta fue la causa de una guerra civil en la que los partidarios de Shangó lograron la victoria.


 La casta sacerdotal de los magbas se encargó de perpetuar la adoración al rey desaparecido.


Algunas leyendas dicen que Shangó subió al cielo por el árbol de Ayán; en Cuba que trepó por una mata de pitahaya y en otras leyendas se afirma que en el lugar donde desapareció se encontró una cadena.


Estas versiones aparecen en muchas historias de la mitología universal en las que el héroe epónimo asciende por el Árbol del Mundo, modelo del universo que crea cada cultura, y se convierte en un dios.


 El alafín Shangó debido a sus virtudes arquetípicas como hombre magnánimo, pero de una se ve ri dad impla ca ble, alegre, imaginativo, temperamental, generoso y enemigo de la mentira, fue convertido en un orisha, un rey mítico; su culto desplazó, al menos en Oyó, al de Iakuta (quien arroja piedras).


En lo sucesivo Shangó se consideraría como el ancestro-héroe cultural de los Oyó, y ocuparía un lugar principal en el panteón yoruba, como el hijo varón más pequeño de la pareja creadora Olofin-Yemú.


Para los yorubas, los orishas fueron ancestros que después de enfrentar una catarsis o depuración de los sentimientos por un sufrimiento intenso, se convirtieron en divinidades, alcanzaron la apoteosis y les fue conferido un ashé determinado.


La palabra orisha se compone de ori (cabeza) y osha (de ashé, poder), es decir la cabeza, la guía, el poder de uno de los componentes de la naturaleza (el mar, el volcán, el aire, la vegetación, el fuego etcétera).


Las historias de Shangó como personaje mítico, al igual que las del resto de los orishas, las encontramos en la literatura yoruba de tradición oral, conocida como patakín (apattakíes, etc)., sobre los que se ha dicho: …narrativa conectada con los orishas, pero con un rico caudal, de relaciones animalísticas y botánicas, donde una ceiba puede hablarle a la palma, o la yagruma ser condenada por la doblez que encierran sus hojas de dos colores, o el majá relatar de cuando tenía patas.


 Cuentos que viejos oficiantes relatan a cada momento haciendo concurrir sus personajes a la presencia de Olofi, quien como dios supremo dicta sus sabias sentencias.


 Cuando los orishas ejercen su poder sobre los hombres, no lo hacen por caprichos o por preferencias banales, ellos aplican sus sanciones con un alto concepto de valores éticos, morales y de convivencia social.


 Literatura de una asombrosa riqueza y variedad y que en su mayoría permanece inédita...


Nuestro pueblo ha sabido guardar esa herencia por tradición oral que es la más próxima al corazón.


continua cap II

Pataki de Shango 1

Pataki de Shango 1
Shangó es un rey que se convirtió en orisha.
Reinaba en Oyó, capital de Yoruba.
Pero se mostraba tan cruel que los jefes le enviaron una calabaza llena de ojos de cotorra, con la misiva de que el gobierno los había fatigado y que debía descansar.
El rey convocó a sus partidarios, y debió buscar su seguridad marchándose.
Abandonó el poblado durante la noche, acompañado solamente de una mujer y de un esclavo, con el fin de llegar a Tapa, sobre el Níger, donde residía su madre.
Durante la noche, la mujer deploró haberlo seguido y lo abandonó.
Él erró con su esclavo por el monte buscando una salida.
Después hizo alejarse al esclavo diciéndole:
«Espérame aquí. Cuando regrese intentaremos encontrar una salida».
El esclavo esperó a Shangó en vano.
Entonces fue a buscarlo y lo encontró colgado.
Salió del monte y regresó a Oyó, donde dio la noticia.
Un gran temor se apoderó de los jefes y de los nobles .
Partieron en busca del cadáver, mas en su lugar, encontraron una profunda fosa de donde salía la extremidad de una cadena de hierro.
Oyeron la voz de Shangó saliendo del fondo de la fosa.
Entonces levantaron allí un pequeño templo y dejaron un sacerdote para el servicio del nuevo dios.
Regresaron al poblado y dijeron:
Shangó no ha muerto, Shangó se ha convertido en un orisha.
Él está bajo tierra, él vive entre los mortales: nosotros le hemos oído hablar».
Pero los escépticos y los enemigos de Shangó dijeron: «Shangó está muerto,
Shangó se ahorcó». Entonces el Dios arribó en un rayo y mató a un gran número de incrédulos para demostrar su potencia.
El lugar donde Shangó había descendido bajo tierra fue llamado Kouso; pronto un gran
poblado se desarrolló allí...


Saturday, September 16, 2023

La adivinación de Ifá y los resultados de los sacrificios.

 




La adivinación de Ifá y los resultados de los sacrificios.

por Leonel Gamez, el miércoles, 17 de abril de 2013 .


Si hay algo que es muy importante entender por quienes recién comienzan en esta religión, es la forma en que se determinan los sacrificios en relación a una adivinación, pues la mayor parte de los que asisten por primera vez a una consulta creen que tienen que tener un resultado positivo en el área económica después de realizar el ébó marcado en la adivinación. La gran mayoría no aprecia otros beneficios que obtienen como son evitar la muerte, alejar la enfermedad, conseguir la tranquilidad, evitar ser rechazado por la humanidad, vencer a los enemigos, lograr tener seguidores y/o popularidad y otros aspectos que pueden ser el fundamento para que más tarde se logren los demás resultados que se buscan.


Cuando una persona va por adivinación siempre se le sacaun odu toyade (el signo principal con el que se realiza la adivinación),después de esto se sacan dos odu (signos) testigos para determinar si viene por la parte positiva o si contrario a eso,viene por la parte negativa. A continuación se sigue una metodología a base de preguntas que son una especie de interrogatorio para determinar qué bien es el que le viene o qué mal es el que está afectando a la persona. Es fundamental saber que si una persona va por adivinación y la profecía viene por la parte negativa, se tiene que trabajar en base a esa negatividad, aun cuando la persona tenga en mente que lo que quiere es tener mejoría económica. De tal manera que los ébó (sacrificios) que el sacerdote marque deben de ir encaminados a atacar el mal que Ifá indica.No podemos obviar el mal y marcar un ébó para resolver problemas económicos, es un absurdo pensar que si una persona trae en su adivinaciónun odu que habla de problemas de muerte para ella y la predicción viene por la parte negativa (osobo) y para colmo viene por la parte de la muerte (iku), el babalawo vaya a marcar un ébó para bienestar económico, o que se pueda enfocaren trabajos para atraer pareja o para hacer "amarres" al marido o a la esposa.


Cada odu de Ifá tiene diferentes pataki (historias que contienen lo importante del signo) o ese Ifá (también se refiere a historias). Los que salen por la parte positiva pueden hablar de ire aje (bien de dinero), otros de ire isegun ota (vencimiento de enemigos) y otros de ire omo (bien de hijos), por mencionar algunos. Por otro lado, también hay pataki o ese Ifá que hablan de aspectos negativos, así unos hablan de osobo Iku (malde muerte), osobo arun (mal de enfermedad), osobo ofo (mal de pérdidas), osobo ija (mal de disputas y problemas), entre otros.


Los sacerdotes tienen que tener presente el marcar obras y ébó que vayan encaminados a combatir el mal que nos advierte la predicción de Ifá, porque justamente lo que Ifá predice es lo que debe de verse como el principal asunto a atender. Aun cuando el sacerdote tenga la buena intención de ayudar a la persona a que resuelva los problemas por los que fue a la adivinación, nunca debe de hacer caso omiso de la profecía de Ifá,pues muchas veces el mal que identifica Ifá es precisamente causante de todas las demás complicaciones que tenga la persona. Es por esta razón que no siempre el consultado logrará los resultados que él busca cuando va por adivinación, los beneficios dependen del odu que saque y de la profecía que Ifá le dé.


Por otro lado, hay odu que son mucho más fuertes que otros y que tienen muchas complicaciones que deben de tenerse muy presentes a la hora de marcar los sacrificios a realizar. En ocasiones podemos ver odu que en ciertas personas anuncian una determinada problemática y que en otras pueden predecir gran prosperidad. Me explico,porque también es muy importante que se entienda esto correctamente. Por ejemplo, alguien con Ejiogbe,venga ire o venga osobo, debe de tener presente muchas cosas para vivir la parte positiva de ese odu, pues aun cuando realice los sacrificios,debe de tener en cuenta qué parte del odu está viviendo. Así,cuando se tiene este odu o simplemente sale en una adivinación, se debe tener una relación muy buena con la madre. Por lo general las personas con este odu siempre tienen problemas con su mamá por diversas razones. No se puede negar que esa mamá puede ser manipuladora o controladora, pero es la madre y la persona con ese odu debe de tener una buena relación con ella, de no ser así, el Orí de la madre podría obstaculizar su ire y aun cuando el odu tiene los sacrificios específicos para combatir este mal, si se persiste en llevar una mala relación con la mamá nunca se tendrán los mismos beneficios que quien con el mismo odu tenga buena relación con su progenitora.


De la misma manera, no es lo mismo una persona con el odu ejiogbe que es organizada que una persona con ejiogbe totalmente desorganizada; tampoco es lo mismo una persona con el mismo odu ejiogbe,que habla de ser cabeza, que tenga estudios a una persona con ese mismo signo que es un delincuente, cada quien será cabeza pero en diferentes aspectos, uno honestamente y el otro deshonestamente, por lo que con total seguridad el que vive de forma honesta el odu no correrá el riesgo de pisar una cárcel, en oposición de aquel que teniendo ese gran odu lo vive de una forma negativa.


Como se puede ver, son muchos los aspectos que pueden ser lacausa deque varias personas con un mismo odu tengan diferentes formas de vivirlo, por un lado están los que lo van a vivir con una prosperidad incalculable y por el otro están los que lo llevarán con una vida llena de problemas. Un ejemplo más es el de una persona con Irosun tutu,porque aunque podría salir ire en la adivinación o en su itan podrían realizársele muchos y muy buenos ébó, ese odu explica claramente que el Orí de la persona no quiere que la persona consuma bebidas embriagantes y si la persona va en contra de lo que su Orí tiene como negativo para él, no vivirá una vida plena, como la que pudiera vivir el que respeta ese eewo de su Orí.


Es muy frecuente ver cómo muchos se consagran en Owofakan (mano de ifá) o Ikofafun (en el caso de las mujeres) o se consagran en Oosa o en Ifá y creen que con la consagración ya son inmunes a todos los problemas, pero esto no funciona así, por ello queremos hacer entender que cada una de estas consagraciones lleva uno o más itan y cada uno de ellos tiene sus aspectos positivos y negativos, por ello es importante que quienes se inicien en cualquiera de las consagraciones mencionadas se realicen los sacrificios específicos de cada uno de sus odu, para por un lado evitar lo negativo de lo que habla el odu y por el otro alcanzar los beneficios que marca el odu, de esta forma se van depurando los odu que uno trae como guías para nuestro destino y se logra llevar una vida fresca y menos problemática.


También es importante entender que en mucho de los casos llegamos a la religión después de que hemos vivido una gran parte de nuestro destino. En algunos casos la persona puede haber llevado una vida bastante alineada con el destino que pidió en el cielo, pero en muchos casos se llega después de que se ha hecho añicos el destino que se traía marcado y por mucho que se haga no se puede corregir completamente, por la misma razón la persona no podrá alcanzar todos los beneficios de los odu de su o sus itan. Por ejemplo, hay odu donde la persona no debe de vivir con alguien con tez muy blanca, no obstante puede ser que como no lo sabía ya se casó con alguien con estas características y esto va a hacer que lleve una vida llena de problemas con esa persona, una vida de tormento.


Si la persona llega a la religión ya tarde quizá pueda tratar de enderezar su vida, pero el mal ya está hecho. Por ello, es fundamental que los seguidores de la religión Yoruba les hagamos las consagraciones a nuestros hijos desde chicos para irles dando una buena guía basada en cuáles serán sus puntos débiles y sus fortalezas, pues no es lo mismo decirle a un niño que la bebida será su perdición, a decírselo a un adulto que ya es un borracho perdido en el alcohol. Así también es importante saber sus odu para irlos guiando y realizarles sus diferentes ébó para que logren sus diferentes metas y venzan los obstáculos que se le presentarán durante su vida.


Oluwo Leonel Osheniwo

DIFERENCIAS Y SIMILITUDES ENTRE LA PRACTICA RELIGIOSA NIGERIANA Y LA AFROCUBANA

 




DIFERENCIAS Y SIMILITUDES ENTRE LA PRACTICA RELIGIOSA NIGERIANA Y LA AFROCUBANA


de Leonel Gamez, el lunes, 3 de diciembre de 2012 a la(s) 9:00 ·


Temario


Las diferencias


El respeto a las diferencias


Lo similar


Lo rescatable


Posición de la Sociedad Yoruba


Las diferencias


Antes de hablar del tema de las diferencias entre la religión yoruba de la forma que se practica en Nigeria y de la manera en que se practica en nuestras tierras, se tienen que tomar en cuenta muchos factores.


No se puede esperar una semejanza idéntica entre una vertiente y la otra, aun cuando las dos sean parte de la misma religión y aun cuando una haya nacido de la otra. En primer lugar debe entenderse que antropológica y sociológicamente, la población negra original de aquellas tierras pasó por un proceso de cambio y resimbolización e iconografía en nuestro continente. De tal manera que al ir transcurriendo el tiempo, el hombre negro criollo ya no tuvo mucho que ver en pensamiento, carácter y comportamiento social con sus descendientes y esto necesariamente implicó cambios.


Por otro lado, analicemos los fenómenos de cambio que se producen en la traslación social y biológica. Por ejemplo, si elegimos una planta como la Atiponla (Boerhavia diffusa ), también conocida como Tostón en Cuba y la sembramos en diferentes terrenos, esa planta podría tener diferentes formas de reproducción según el clima, la tierra, la humedad, etc. Esto tendría como consecuencia que la misma hierba sea gigante en unos países, mientras que en otros sea muy pequeña y, en algunos casos, hasta morfológicamente distinta. De la misma forma podemos percibir estos fenómenos no sólo en el reino vegetal, sino en el género humano. Una persona originaria de un país frío nunca podrá ser igual que una de un país cálido; el clima tiene mucho que ver, inclusive, con el carácter de las personas a nivel general.


Así podemos apreciar cómo la religión de una tierra siempre va a sufrir algunas variantes al llegar a otras latitudes donde existe diferente fauna y flora, otro clima, otra idiosincrasia, otras costumbres y hábitos diferentes, y sobre todo otra religión dominante.


Por ejemplo, nunca podría ser lo mismo un sacerdote de Ifá nacido bajo el odu Baba Ejiogbe en Nigeria a un sacerdote nacido en tierras occidentales que tenga el odu Ejiogbe . Podemos estar completamente seguros de que no tendrían casi nada que ver, ya que en esto juega un papel preponderante la formación cultural, social y hasta medioambiental en la que se desenvuelve el individuo. Por ejemplo, consideremos el color de la piel y la estatura de una persona en relación con el odu . De acuerdo con la interpretación nigeriana del odu, se considera a las personas altas y negras como los hijos legítimos de este odu , de tal manera que en esta interpretación las personas bajas y/o blancas que lo tengan no alcanzarán la misma prosperidad. Esto está basado en el siguiente Ese Ifá de Ejiogbe :


El resultado de ignorar los consejos de Ejiogbe


De regreso al mercado la madre de Ejiogbe lo dejó atrás y éste se encontró con una ardilla al lado del camino, a la que le aconsejó que le ofrendara un chivo a Esupara que las palabras pronunciadas por su boca no lo destruyeran. La ardilla le respondió que si lo que quería era carne para comer, tendría que buscarla en otra parte. La ardilla se llama Okere en yoruba y Otan en bini.Desde entonces y hasta este día, la boca de la ardilla es lo que hace perder la vida a la boa. Es también la ardilla la que les dice a las personas dónde se esconde la boa e, invariablemente, atrae la muerte sobre ésta.


Muy cerca también vio a la boa llamada Okaa en yoruba y Aru en bini. Le dijo que la muerte estaba rondando y que se la traería un vecino locuaz. Para evitar el desastre, le aconsejó a la boa que le ofrendara una babosa a su cabeza en un lugar secreto. No debía permitirle a nadie que dijera Asé a sus rezos cuando hiciera la ofrenda a su cabeza.


Por último, se encontró en el monte con Eti, que es la parte más densa del bosque y le aconsejó que le ofrendara un chivo a Esu para evitar los problemas injustificados. También se encontró con la palma y le aconsejó que ofrendara un chivo a Esu para que los problemas ajenos no la desnucaran. La palma hizo el sacrificio enseguida, pero Eti no.


Después de esto, Ejiogbe regresó a su casa. El viaje de ida y vuelta del mercado de Ejigbomekon demoraba normalmente tres meses y cuando llegó a su casa se encontró un mensaje de la mujer que había conocido cuando iba para el mercado, donde le informaba que estaba de parto. Acudió rápidamente a la casa de la mujer y la asistió mediante rezos, hasta que dio a luz un varón.


Enseguida que la mujer parió, el esposo tomó su búmeran (egion en yoruba y ekpede en bini) y se fue al monte en busca de una boa, fue a cazar y a buscar carne para alimentar a su esposa. Cuando la boa se enteró de que la mujer que había estado embarazada durante tres años había dado a luz, comprendió que el esposo pronto vendría a buscarla. Como le había orientado Ejiogbe, aunque un poco tarde, corrió hacia la casa de Eti, para allí hacerle una ofrenda en privado a su cabeza. Eti le dio permiso de rogarse la cabeza en su casa.


Tan pronto como la boa se sentó a rogarse la cabeza, la ardilla entró en la casa de Eti. Mientras la boa rezaba, la ardilla repetía Asé, Asé. La boa le advirtió a la ardilla que no necesitaba Asé de nadie para sus rezos. Después se adentró más en la casa de Eti, al mismo tiempo, la ardilla cambió su tonada y comenzó a cantar de tal forma que el cazador pudiera descubrir dónde estaba la boa. En ese momento, el hombre con el búmeran, que estaba buscando a la boa, escuchó los gritos de la ardilla y le siguió el rastro. Como la ardilla seguía gritando histéricamente, la boa le disparó y la mató.


El hombre cortó un palo en forma de horca para despejar el monte denso (Eti) y mientras cortaba y despejaba a Eti vio a la boa en el suelo y la mató. Al mismo tiempo, vio que la boa era la única que había optado por el sacrificio. A su lado estaba la ardilla sin vida y el caracol con el cual la boa iba a servir su cabeza. Él recogió todo y partió hacia su casa.


Por otro lado, la espesa hierba que el cazador cortó con la vara ahorquillada se hallaba en el cuerpo de una alta palma, por ello, la palma se alegró y respiró nueva vida tan pronto como fueron cortados los arbustos que impedían que el aire fresco llegara a su puerta. Esto se debe a que la palma fue la única del grupo que hizo sacrificio en el momento adecuado.


Nota:


Esto también explica por qué la aparición de Ejiogbe para un hombre alto de tez oscura en Igbodu significa prosperidad asegurada para la persona, debido a la gran altura de la palma, que por sí sola hizo sacrificio. Si por otra parte aparece para un hombre de poca estatura y tez blanca, a menos que haga sacrificio, no logrará triunfar en la vida, de ahí la importancia del fracaso del Eti bajo, pero oscuro y de la boa y la ardilla de color claro por no hacer el sacrificio señalado.


Ahora bien, en Cuba esto no es visto de esta forma. Para un babalawo afrocubano, Ejiogbe adquiere una perspectiva diferente y nada tiene que ver el color de piel o su estatura. El aspecto cultural en Nigeria tiene su fundamento en el hecho de que las personas blancas no son vistas con buenos ojos porque se les considera esclavistas y como personas oportunistas. Por consiguiente, cultural, social y hasta etnológicamente, un nigeriano no le auguraría todo lo bueno del odu más grande del oráculo de Ifá a una persona de una raza que no es bien vista por ellos, y mucho menos por encima o en igualdad de condiciones a su propia raza.


De hecho, este tipo de animadversión hacia las personas de tez blanca se expresa no sólo en este


odu , sino que se infiere a todo lo largo del corpus nigeriano de Ifá , donde por los general las hijas deElenini o deidad de los obstáculos son siempre mujeres de tez blanca y muy hermosas. Esto además es enfatizado por el Dr. Wande Abimbola en su libro Ifá compondrá nuestro mundo roto cuando le comenta al entrevistador Ivor Miller:


Ivor:


A través de la historia afroamericana, la religión ha sido un medio de organización social para fines de subsistencia económica y cultural. Esto puede verse con mayor claridad en las iglesias de negros o en el islam en Estados Unidos. ¿Cómo puede la tradición òrìsà competir con esta tradición?


Wande:


Creo que hasta cierto punto la religión ha empezado a darse de esta forma. Muchos afroamericanos que adoptan religiones con influencia africana lo hacen por tener un tipo de vida diferente, basada en una identificación con África. No el África de ahora, sino el de antes. Creo, que entre más gente se acerque a la religión y mayor sea la comunidad se logrará una comunidad próspera, como el islam.


Probablemente sea por esto que tenemos el problema del papel que juega la gente blanca dentro de la religión. Hay quienes no quieren ver gente blanca dentro de la religión. Pero les recordamos que la gente blanca que está aquí viene de Cuba y Brasil, cunas de la religión en América. Hay muchos babaláwos cubanos, blancos, viviendo en Estados Unidos.


Con base en la cita del Dr. Wande Abimbola podemos afirmar que no va a atender los mismos aspectos un sacerdote de Ifá de Nigeria que uno de nuestras tradiciones afrodescendientes, aun cuando ambos hayan nacido bajo el mismo odu, ya que muchas de sus actuaciones, de las ceremonias y atenciones que se den, ya sea en Nigeria o occidente serán, más que nada, de carácter cultural.


Manteniéndonos en el mismo marco de ideas, si seguimos en el tema de la diferencia de idiosincrasias, tenemos que estar conscientes de que tienen que existir diferencias ritualistas muy marcadas.


En Nigeria, aun cuando existen diferentes religiones, es algo natural que la sociedad viva casi diariamente consagraciones y rituales tanto de Oosa como de Ifá de forma abierta, pues casi todos los ceremoniales (excluyendo los más secretos) se hacen a la luz pública. Allí, cuando el Iyawo Ifá o cuando el Iyawó de Oosa es llevado al río lo acompañan no sólo sacerdotes y miembros de la religión yoruba, sino mucha gente que va con ellos gritando y alborotando de alegría. Es un acontecimiento que pasa de ser religioso a un evento también social. Cuando se regresa del río es cuando se comienza el proceso de las pinturas y esto también se hace en un patio abierto, a la vista de todos.


Estas ceremonias no son secretas en Nigeria, sin embargo, son impensables en nuestras tierras y esto tiene su explicación. No podemos esperar que al llegar la religión a nuestras tierras (donde predominaba la religión de los conquistadores que pretendía y aún pretende gobernar el mundo y evangelizar a todos, incluyendo a los esclavos, sin importar que los mismos tenían otra religión), a través de nuestros ancestros que eran esclavos, estos pudieran realizar sus prácticas religiosas de forma abierta como se sigue haciendo en Nigeria. Eso no era posible en una tierra en donde hacer algún ritual se podría haber considerado como un acto que iba en contra de aquel dios que querían imponer como único y además, como una forma de insurrección.


A lo anterior se une otro factor que hizo más secreta nuestra liturgia, y éste fue el temor de que nuestros rituales -de ser públicos- hubieran podido servir a personas deshonestas que los pudieron haber usado para estafar y hacer profanaciones. Por ello, se inculcó el secretismo de nuestros rituales y se limitó la participación en ellos a personas consagradas. En otras palabras, lo que en Nigeria es un evento religioso, cultural y social, en Cuba pasó a ser una religión que se tuvo que mantener en la clandestinidad.


Muchas personas critican acremente que haya rituales en la tradición afrocubana que son inexistentes en la tierra yoruba. Esta actitud es más bien una expresión no sólo de intolerancia, sino de falta de respeto y puede ser considerado como una de las tantas formas de ignorancia y estrechez conceptual de algunos sectores de otras tradiciones. Tomemos como un ejemplo la crítica que estos sectores hacen a que en nuestra tradición se entreguen ilekes (collares), a diferencia de lo que ocurre en la tierra yoruba. Hablemos sobre esta diferencia y su por qué.


En Nigeria también los Orisas son identificados por collares (no en todos los casos), pero, ¿qué sucede? En tierra yoruba las personas se consagran en un solo Orisa y a través del tiempo van recibiendo otras divinidades según sus necesidades. En ese caso no existe la fusión de Orisas como sucede en Cuba. Una persona perteneciente al linaje de Sango no tiene por qué tener un collar de Yemoja , pues en Nigeria cada linaje solo venera a su Orisa tutelar. Ahora bien, al llegar la religión yoruba a nuestras tierras, éstafue implementada por seguidores de diferentes linajes, tierras y hasta culturas que en el proceso de adaptación fueron uniendo rituales, aunque en un principio, también existía la forma yoruba de consagración sólo al Orisa tutelar.


Por otro lado, el mismo fenómeno de la esclavitud generó, por motivos de supervivencia, la necesidad de hacer fusiones y esto dio como resultado que aquellos "linajes" que tenían una adoración individual se vieran en la necesidad de recurrir a la solidaridad y a la conjunción de sus rituales para mantener la vida y vigencia de sus creencias. Así se convirtieron en lo que hoy conocemos como "ramas". En otras palabras, las "ramas" en América son lo que se considera como "linajes" en Nigeria.


Si por ejemplo, el linaje de Osoosi , que no tenía muchos seguidores, no hubiera participado colocando a su Orisa como complemento de una consagración de otro Orisa tutelar, simplemente hubiese sucumbido al olvido, ya que eran pocos los seguidores de esta divinidad. Y esto sucedió con muchos Orisas que llegaron a Cuba. Es decir, tenemos que hacer la aclaración de que si se tenía que realizar una consagración a uno de los seguidores y se contaba con pocos Olorisas adoradores de esta deidad, era casi imposible que se pudiera hacer dicha consagración, a menos que se buscara la unión de todos los "linajes". Las tres mujeres que se consideran madres de esta religión tuvieron que verlo necesariamente de esta forma y adaptar nuestras consagraciones a la necesidad y circunstancias apremiantes en las que se vieron envueltas.


Fue doña Rosalía Abreu Efunshe Warikondó quien trajo consigo esta forma de consagración de varios Orisas. Con ella nació el que cuando a una persona, independientemente del ángel de la guarda que tenga, se le va a consagrar en Oosa se le presenten los Orisa que se consideran de cabecera, los pilares principales de la religión: Obatala como deidad del aire; Yemoja como deidad del agua; Sango como deidad del fuego; y Oshun como deidad del barro (tierra). De tal manera que estos Orisa son la base fundamental de la tradición afrocubana y se presentan en la consagración de cualquier Orisa , lo que hace que todos los seguidores de nuestra tradición puedan entrar en cualquier consagración, aun cuando no sea una relacionada con su Orisa Tutelar.


Con base en esto se desarrolló el ritual de imposición de collares (ileke ) de los Orisas que forman parte de la base de nuestra tradición, así se entrega el collar deElegbara , el de Obatala , el de Oshun , el de Yemoya y el de Sango . Si el ángel de la guarda de la persona es otro, también se le entrega el collar correspondiente después de pasar por un proceso de consagración en donde previamente se purifica con Omi Ero (que es un preparado de plantas maceradas en agua con otros ingredientes y cuyo concepto significa Omi , agua y Ero , fresca o de paz). Estos ilekes se alimentan posteriormente de los sacrificios de aves ofrendados al Orisa a quien representa cada collar. Como procedimiento reglamentario, la persona también es bañada con Omi Ero para su purificación, después se le ruega su Ori , dándole cuenta de lo que se le va a hacer y finalmente, se le imponen los collares.


Para nosotros, en América, es irrelevante si esto se hace o no en Nigeria. Los que llegaron a nuestras tierras y dejaron el legado de esta religión, también eran africanos y si ellos en tierra extraña prefirieron la unión y la hermandad, nosotros no somos quienes para romper esos legados. Con ello, nuestra cultura no solo mantuvo viva la religión,sino que la expandió, dándola a conocer al mundo cuando en su tierra de origen sucumbía ante El Corán y La Biblia.


En el año 2005 la UNESCO tuvo que intervenir para salvar la religión y de esta forma fue declarada


Obra maestra del patrimonio inmaterial de la humanidad . A partir de ese momento comenzó el auge que tiene hoy en día. Mientras la religión moría en su tierra natal, Cuba fue su salvación. ¿Cómo es posible que puedan existir personas que no agradezcan esto?


Regresando al tema de los collares, la imposición de collares representa además de una iniciación en nuestra religión, la aceptación de la veneración de todos los Orisa de forma imparcial e igualitaria. Para nosotros, la religión yoruba no es un culto al Orisa tutelar solamente, sino la veneración, adoración y respeto a todas las deidades que conforman el panteón yoruba. En Nigeria, aun cuando creen en otros Orisas , se puede decir que la práctica cae en el henoteísmo, o sea en la creencia en diferentes deidades, pero se limitan a la adoración de la que consideran más poderosa. De esta forma vemos cómo el culto a Sangó es muy propio de Oyó , enOsogbo , Oshún , Obatala (Ile-Ife ), entre otros.


Otro punto de diferencia son los materiales empleados en nuestra tradición afrocubana que nada o muy poco tienen que ver con los materiales que se emplean en tierras nigerianas. Analicemos esto de una manera más profunda. En nuestras vertientes afrodescendientes se emplean pasteles, dulces caseros y comidas que quizá nada tienen que ver con las ofrendadas en la tradición yoruba en Nigeria. Muchas veces esto es mal visto o criticado por quienes pretenden que para estar cerca de los Orisa se deben utilizar, en todos los casos, los materiales originales empleados en Nigeria. Muchos de quienes tienen este criterio ni siquiera saben que el maíz, por ejemplo, no es originario de Nigeria, sino que es de América, de donde llegó a Nigeria. Ahí fue adecuado a la alimentación social y empleado en los rituales consagratorios y ceremoniales de la religión yoruba; lo mismo sucedió con el maní o cacahuate y ambos aparecen en muchos Ese Ifá como imprescindibles, muy estimados y muy prolíferos.Otro de los elementos empleados en la tradición yoruba ancestral en Nigeria es el


taba (tabaco) y resulta que éste tampoco es originario de Nigeria. El tabaco llegó a Nigeria posteriormente y, sin embargo, existen muchos Ese Ifá y patakíes que hablan sobre su empleo; laireke (caña de azúcar) es otro de los materiales empleados para los Orisa en tierra yoruba, siendo que tampoco es un producto yoruba; lo mismo sucede con el plátano y sus variedades. Así como estos, podríamos poner muchos más ejemplos de materiales que no son propiamente yoruba pero que se utilizan para la veneración de los Orisa en tierra yoruba.


Preguntémonos entonces si aquellos productos que llegaron a Nigeria gracias al comercio con otros países fueron aceptados por los Orisa , ¿Qué diferencia tiene el empleo de productos y materiales que no se conocen en tierra yoruba pero que cumplen con los objetivos propuestos? Si a una deidad en tierra yoruba le gustan las cosas dulces y allá le acostumbran poner lo que es propio de aquella tierra e inclusive otros elementos que no son propios de allá, ¿no puede considerarse natural que en nuestros países le ofrendemos los dulces que acostumbremos emplear? Esto, como todo, es un problema conceptual.


Si se critica todo lo que no se considera original de tierra yoruba, tendría que tomarse en cuenta que el


amala original es confeccionado con polvo de ñame y no con polvo de maíz. Igualmente, el ekó original es confeccionado con polvo de ñame y no con polvo de maíz. Con esto tratamos de hacer ver que los cambios, adopciones y adaptaciones también existen en la misma tierra yoruba. Por ejemplo, el epó(aceite de palma) y el ekú, ejá y agbadó (rata, pescado y maíz) se mantienen como ofrendas, por un asunto de respeto a las deidades, pero esos no son alimentos típicamente consumidos por los occidentales. Nosotros usamos otros aceites para cocinar, mientras que los yorubas sí utilizan el aceite de palma para este menester. No muchos comen jutía y no muchos consumen el pescado ahumado tal como lo hacen en Nigeria. En otras palabras, estas son ofrendas de carácter cultural. Consideramos que así como todos respetamos esos cambios, también deben ser respetados aquellos que se dieron en nuestras tierras y que no fueron por insertar "otras cosas" sino por necesidad de adaptación a una flora y a una fauna y sobre todo, a una cultura distintas.


Nosotros estamos conscientes de que la falta de información puede ser una de las causas principales de la falta de fe o de confianza en los atributos religiosos que se reciben. La falta de información, unida a la actitud mercantilista de elementos nocivos de algunas de las tendencias religiosas existentes, puede llevar a que los principiantes en nuestra religión sean objeto de miles de dudas, mismas que no se pueden disipar si no se tiene concordia religiosa entre los seguidores de las diferentes vertientes existentes.


El respeto a las diferencias


Es importante que sepamos respetar las estructuras de cada linaje real, no importa si se trata de un linaje de Nigeria o de una rama afrodescendiente, todos ellos bien llevados tienen grandes valores y deben ser respetados.


Algunos van a Nigeria y ven una consagración de Ifá que se lleva a cabo en tres días y a su regreso comienzan a realizar sus consagraciones de Ifá, en tres días. Pero sucede que en Nigeria también existen linajes que realizan consagraciones de Ifá en 17 días y no vemos que nadie adquiera esta forma de consagración. ¿Por qué se tiende a minimizar y no a maximizar los rituales y consagraciones de nuestra religión? La reflexión se vuelve más profunda si tan sólo tomamos en cuenta que nuestros ancestros mantuvieron estas consagraciones de Ifá en siete días aun cuando tenían muchas carencias y condiciones precarias en todos los aspectos. Jamás, ni siquiera por necesidad, tomaron la determinación de realizar las consagraciones de Ifá en menos días de lo que está estipulado por Ifá, ellos le dieron mucho más valor y respeto a nuestra tradición.


En Nigeria podemos encontrar disimiles linajes a lo largo de todo lo que se considera la tierra yoruba. Todos tienen formas un poco diferentes de realizar sus consagraciones, tanto de


Oosa como de Ifá. Existen linajes de Ifá que consagran en tres días, otros en siete, otros en 17 días y en ningún caso vemos a unos tratando de imponerle a los otros sus costumbres y rituales. Observando este respeto que se tienen surgen las siguientes preguntas, ¿por qué se va a pretender cambiar nuestra estructura?, ¿por qué se va a cambiar todo eso que costó tanto trabajo mantener durante la esclavitud? Si a los diferentes linajes en tierra yoruba no les interesa lo que haga el linaje vecino, ¿por qué nos tiene que interesar a nosotros? Si en el Odu Ofun Meji, Ifá explica que Olodumare creó el mundo en seis días y el séptimo lo dejó como el día del festejo y Orunmila determinó que esos mismos días serían los que se emplearían para cada consagración de Ifá, todo lo cual está plasmado en las escrituras africanistas, ¿cómo es posible entonces que olvidemos lo que Orunmila enseñó para seguir lo que los hombres están haciendo?


De hecho, el odu de Ifá de tradición nigeriana establece que en las ceremonias de Igbodu a la deidad Igba Odu se le retira al sexto día. Sin embargo, en muchos linajes africanistas la retiran a los tres días, aunque esto tampoco es lo que nos enseña Ifá en sus escrituras. Nosotros como seguidores de la religión yoruba en la tradición afrocubana tenemos una estructura para cada una de nuestras consagraciones y es imprescindible que ésta sea respetada y conservada como nos la dejaron nuestros ancestros. Ellos también vinieron de diferentes tierras yorubas y se fusionaron entre sí para dejarnos esta magnífica estructura, no está bien que hoy, sin ningún estudio, sin un por qué realmente justificado y sustentado debidamente se cambien las tradiciones que tanto sacrificio costó dejar en nuestras tierras.


Hoy observamos que religiosos principiantes en la Oosa y en Ifá realizan cambios a los rituales y a las consagraciones basados en libros de autores tradicionalistas que pueden estar explicando rituales propios de sus linajes. Nuestras propias estructuras no necesitan ser cambiadas; no son las consagraciones las que pueden ayudar a un iniciado, sino su preparación y dedicación al estudio religioso. Hoy vemos con mucha tristeza cómo sin contar con el apoyo de los mayores de nuestra cultura se hacen cambios a mansalva y sin ninguna justificación.


Esto debe evitarse. La religión yoruba se basa en el respeto a los mayores y para determinaciones importantes se debe tener presente la opinión de ellos. Un olorisa o un babalawo puede aprender de la religión, sin importar la región o el país del que venga. Podemos aprender historias, Ese Ifá o pataki de una vertiente o de otra y también podemos aprender rezos, cantos, trabajos, medicinas y demás, pues todo es parte de nuestro sacerdocio. Pero no está bien que inventemos rituales basados en iniciativas propias o guiados por escritos que vienen de autores con tradiciones completamente diferentes a la nuestra.


Sabemos que en casi toda Nigeria para una consagración de Orisa los colores empleados sólo son el blanco y el rojo, que no ponen más colores a los Osun que se pintan en el Ori de los consagrados. Sin embargo esto no es general, hay zonas en donde se tiene mucho que ver con el barro y entonces se agrega el barro (que es el amarillo) a la firma y en los lugares donde se emplea el aro (azul) para teñir ropas también se pinta con ese color a los iniciados no solo en Oosa, sino también en Ifá. Así podemos darnos cuenta de que a nosotros se nos legó esta cultura fusionada de muchos linajes yoruba y que no podemos guiarnos por lo que hacen los linajes individuales porque esto sería como volver a desintegrar todo lo que forma parte de un engranaje.


Lo similar


A Cuba llegaron muchos linajes de diferentes tierras yoruba (incluyendo de tierras como el antiguo Dahomey, actual República de Benín) y se fusionaron, lo que dio como resultado la conocida regla de Oosa e Ifá, misma que forma parte de una estructura ancestral en nuestras tierras. Aun cuando todos esos linajes tienen sus diferencias ritualistas, tienen en común mucha similitud en los puntos clave de cada consagración. Encontramos, por ejemplo, en el caso de las consagraciones de Oosa, las siguientes similitudes:


. La ida al río.


. La rapada.


. El empleo de las pinturas.


. Lo que le llamamos


ase Orí o machuquillo.


. El empleo de


omi ero.


. El sacrificio.


.El itan a los 3 días.


. El empleo de Erindinlogun para realizarlo.


.El oke ipori de las deidades. (El fundamento donde se veneran. Piedras y caracoles en la mayoría de los casos.)


Ahora veamos las similitudes entre el


Ifá de Nigeria y el Ifá de la tradición afrocubana:


. La rapada.


. El empleo de las pinturas.


. La ida al río.


. La comida secreta.


Atefa (Itefa) sobre tierra o arena.


El marcar los ebo por el odu.


El realizar los ebo del odu.


. Sacrificio a ifá.


. Ceremonia del río.


.Itan al tercer día en tablero de Ifá.


. Imposición de ide y collar


. Entrega de iruke


. Imposicion de egan (secreto de la consagración de Ifá).


. Sacrificio a Odu.


Además, existen muchas otras similitudes que no podemos comentar aquí, por considerarse secretas, pero de manera general podemos decir que los cantos consagratorios en ambos casos van dirigidos a Odu y no a Olofin, lo cual es otro punto que es ampliamente criticado por ciertos sectores que siguen alegando que dicha deidad es inexistente en Nigeria. Para nosotros,Odu está incorporada dentro del secreto de Olofin y por ello, cuando consagramos en Ifá por tradición afrocubana, le cantamos a Odu. Veamos algunos ejemplos de los cantos para que se comprenda esto mejor. Cabe mencionar que los cantos están editados:


Cuando le damos


agbo (carnero): Eje Odu ni laiye, eje Odu nilaiye agbo...


Cuando le damos


agbebo adie (gallina): Odu Odu Odu ni laiye, Baba Ejiogbe...


Cuando le damos


eyele (paloma): Eyele ni bawa, odu m.... Odu m... Odu m....


Cuando le damos


aparo (codorniz): Aparo laiye lebó Odu…


Para dirimir este asunto de una vez por todas, en el libro de William Bascom, Sixteen Cowries: Yoruba Divination from Africa to the New World, podemos ver varias referencias donde Olodumare era identificado como Orisha Oluofin. De hecho, la fuente de Bascom decía lo siguiente:


Muchas otras "deidades blancas" son nombradas en los versos.


Orisha Oluofin, que ya mencionamos que es identificado con Olodumare.


Pero si esto no parece contundente veamos un Ese Erindilogún nigeriano del mismo libro de Bascom, que identifica claramente a Orisha Oluofin no sólo con Olodumare, sino como dueño de Odu (Olodu):


Ofun- Ese


(historia) 12


Delgado, hijo de la gente de Oyó;


Robusto, hijo de la gente de Ijesha


Echó para


Orishanla Osheremegbo.


Cuando padre iba a tomar a pitón como su esposa,


Bien entonces, ¿sería pitón capaz de parir hijos para él?


Dijeron, ella sería capaz de dar a luz, dio a luz a


Olodu.


Dio a luz a Elerin y a Elegunrin.


¡Bien! Ellos continuaron así.


Entonces un día, el poder que padre guardaba en su casa pitón se lo tragó.


(Un segundo registro dice como una fábula, añade, que esto ocurrió mientras padre estaba en el patio trasero orinando.)


Mi poder, ¿qué le pasó?


Pitón dijo que ella no lo había visto,


Padre buscaba su poder de visión.


Cuando lo hizo, pudo verlo dentro de pitón.


"¡Ja! dijo se acabó".


Dijo: "te tragaste mi poder"


"No tengo un poder para agarrarte,


Dijo: "pero tus brazos desaparecerán,


"Tus pies desaparecerán ahora.


"Caminarás sobre tu pecho".


Esto es por lo que pitón no tuvo ya más ni manos ni pies.


Ella era la esposa de


Orisha;


Llamaron a su hijo


Olodu


"


Olodu, ayúdame"


¿Cuál Olodu era él?


"Olodu1, hijo de Pitón".


1*Olodú (dueño de Odu) es una etimología popular para el nombre de Olodumare u Oluron, el Dios del cielo. En el segundo registro en vez de explicar el nombre Olodumare, Salakó decía que el poder que pitón se había tragado es el que ella usa para originar el arco iris y que su robo es la razón por la cual pitón no puede ser comida por los devotos de Orishala. Bascom 1969:104


Lo llamaron


Olodumare.


Al que llamamos


Orisha Oluofin.


En este Ese Erindilogún podemos ver claramente que a quien nosotros llamamos Olofin, era llamado enOyó Orisha Oluofin y que éste, obviamente, era Olodumare, el dueño de Odu (Olodu). Otras historias dentro del libro de Bascom también describen a Orisha Oluofin como Olodumare.


Como se puede ver, el concepto afrocubano de que Odu vive en Olodumare no es un invento que se hizo en Cuba, sino que tiene sus raíces en la propia Nigeria. El nombre dado a Olofin tampoco fue un invento cubano y como pueden ver, viene de la misma Nigeria. Esto demuestra, más allá de toda duda, que quienes tratan de hacer ver que Olofin es un nombre creado en Cuba y que no tiene nada que ver con Odu, sólo están dando muestras de su gran ignorancia Ahora ya saben de dónde viene el nombre Olofin para la deidad Odu, ahora saben que se trata de la misma deidad y ahora ya saben qué pueden decirles a esos "sabios de avión" que se tratan de jactar de muy "cultos", cuando en realidad no saben de la tradición nigeriana y mucho menos de la afrocubana.


En conclusión se puede decir que todos los aspectos que pueden ser considerados como los más importantes para las consagraciones tanto de Oosa como de Ifá, se pueden encontrar tanto en la tradición nigeriana como en la tradición afrocubana. No importa si de un linaje a otro existen algunas diferencias, lo importante es que los puntos principales sean tomados en cuenta, lo demás podrá verse como particularidades de cada linaje o rama.


Lo rescatable


Nosotros como miembros de la tradición afrocubana, pero seguidores de la religión yoruba, a fin de cuentas tenemos que saber que no estamos adorando otro dios, que se trata de aquel mismo dios venerado por nuestros ancestros, mismo que se venera en tierras yorubas. No podemos tomar el hecho de las diferencias que se tienen entre una y otra cultura como la creación de una nueva religión basada en las mismas escrituras. Es importante que partamos de esta base y de los cambios que se producen bajo el concepto de que no consideramos a un dios que solamente creó la tierra yoruba. Para nosotros,Olodumare es creador del universo y partiendo de esta premisa, de toda la existencia que lo habita. Es parte del proceso de la creación y por ello debemos estimular el respeto por nuestras tradiciones afrodescendientes, debemos resguardar lo que se conservó y además incluir todo lo que consideremos parte de nuestra cultura, sin que para ello se tenga que romper nuestra estructura religiosa.


Cuando nuestros ancestros llegaron a nuestras tierras, la lengua yoruba aún no se escribía, sólo se hablaba. Por tal razón los yorubas llegados a la isla la comenzaron a escribir de una forma y los que quedaron en Nigeria de otra.


En Yorubaland la lengua tiene muchas raíces de la lengua inglesa. Por su parte, la que nos legaron nuestros ancestros tiene mucho que ver con la lengua española. De ahí algunas diferencias en la forma de escribir una misma palabra, pues los tonos fueron escritos de la forma que se escuchaban desde los diferentes idiomas. Por ejemplo, si escribimos miel en yoruba, lo hacemos escribiendo oyiporque la "y" suena como "ñe". Si lo escribimos de la forma como lo dejaron los ancestros afrocubanos, escribimos oñi. En otras palabras, nuestros ancestros españolizaron el yoruba.


Ahora bien, las diferencias que encontremos no pueden ser motivo de crítica por ningún lado, pues cuando los ancestros fueron vendidos como esclavos, aún la lengua yoruba no se escribía. Ésa es la razón por la que podemos encontrar marcadas diferencias entre las formas de escribir la misma lengua en las diferentes tierras donde se habla.


Sin importar las razones que pueden haber influenciado para que existan algunas diferencias en nuestras culturas, tenemos que velar por el respeto a cada una de ellas y si no tenemos el interés de investigar el por qué, al menos evitemos hacer críticas que muestran nuestra ignorancia.


Rescatemos de nuestras culturas lo que sea de provecho de cada una de ellas, busquemos enriquecerlas sin mirar las diferencias; no busquemos los puntos donde se puede ver una marcada diferencia; dediquémonos a ver los puntos donde coincidimos y basémonos en ellos para mantener firmes y fuertes nuestros lazos religiosos con otras formas de venerar el mismo dios y los mismos Irunmoles.


Posición de la Sociedad Yoruba


La Sociedad Yoruba de México no pretende imponer criterios desde un punto de vista particular. No buscamos uniformar al pueblo religioso. Sabemos de la existencia de los diferentes cabildos, linajes, ramas, etc., que componen nuestra religión y sólo buscamos la forma de dar un poco de luz donde pudiera haber oscuridad; dar guía a quienes se sienten perdidos en el camino; señalar los valores de nuestra religión para que no se pierdan entre el mal tiempo que enfrentan en diferentes épocas por las que les toca pasar. Por ello, es nuestro interés y nuestra preocupación que se haga énfasis entre nuestros iniciados de la importancia del aprendizaje de sus respectivos sacerdocios antes de que comiencen las prácticas de esos sacerdocios sin ninguna preparación.


En Nigeria, un babalawo tiene que pasarse muchos años, desde su niñez, al lado de su baba Ifá(padrino) para aprender Ifá antes de ser iniciado en el culto de Ifá. Y aun así, no será llamadobabalawo, sólo será iniciado en el culto de Ifá y se le considerará omo awo (aprendiz de Ifá) porque para ser llamado babalawo debe dominar mucho conocimiento a profundidad.


Nuestra cultura no lleva la misma dinámica, pues de ser así, nuestra religión no se hubiera mantenido hasta nuestros días. Muchos hubieran desistido antes de la consagración pues el esfuerzo realmente es desgastante. El estar al lado de los mayores en cada trabajo y en cada consagración siempre fue un método heredado; nunca se hacía nada sin contar con los mayores. Los menores se preparaban para ser en el futuro los maestros de sus descendientes. Pero estos métodos cambiaron y todo por cuestiones materiales. Hoy los menores, con tal de no pagarle a los mayores para que dirijan sus consagraciones, llevan a cabo ellos mismos las iniciaciones, la mayoría de las veces sin la preparación adecuada, pues quien no aprende bien, no puede enseñar bien.


Nosotros, como miembros de la tradición afrocubana, no pedimos cambiar el sistema de estudio y aprendizaje que nos legaron nuestros ancestros, pero sí pedimos y rogamos que se tome conciencia de la importancia de llenarse de conocimiento primero, antes de pensar en ganancias materiales. Quien gana sin saber por no pagar para aprender, nunca podrá ganar por enseñar lo que nunca aprendió.


Es importante llamar la atención sobre las consagraciones foráneas. No estamos en contra de éstas. Estamos en contra de que tanto padrinos como ahijados no tengan compromisos concretos para establecer periodos de entrenamiento. Éste es un grave problema. Quien se consagra en el extranjero luego busca aprender en casas diferentes y no todas están dispuestas a enseñar a quienes no se consagraron en su casa. Así se comienza a generar una cadena disfuncional muy perjudicial para la salud y la grandeza de nuestra cultura y religión yoruba.


Leonel Gámez Osheniwó

El Reino de Kush

El Reino de Kush